La ética y el neuromarketing





La filtración reciente de los datos de 50 millones de usuarios de Facebook, por el uso que la consultora Cambridge Analytica dio a los mismos para efectos de contar con un perfil sicométrico para saber sus afinidades políticas y sus motivadores humanos, siendo expresados muchos de ellos de manera no consciente, ponen de manifiesto un tema ético que en esta ocasión estimado lector me gustaría abordar pero enfocado al Neuromarketing.
La ética y el neuromarketing

Desde hace ya algunos años, he escuchado un sinfín de cuestionamientos que ligan al Neuromarketing con juicios poco éticos al tratarse de una disciplina que estudia al shopper sobre lo que piensa y siente, lo cual nos lleva a un tema de invasión de la privacidad que es mal visto.
Sin intentar entrar en un debate o un tratado sobre la Ética, quisiera partir de un principio que seguramente usted ya conoce, “Haz el bien y evita el mal”.  Creo que toda disciplina, bajo un enfoque ético, busca proporcionar a la sociedad un bien específico y, en este sentido existe una relación entre la misma disciplina, su finalidad y el bien social que proporciona.
Consideraría usted inaceptable el ¿procurar que las marcas entreguen productos más justos a las necesidades de los consumidores?, ¿dónde empieza lo inaceptable?
Para contestar esta última pregunta, el caso de la consultora Cambridge Analytica, nos sirve de referencia para ejemplificar los principios de hasta donde llega lo aceptable o inaceptable, y son:
  • Principio de confidencialidad, que consiste en la no divulgación de información técnica o científica, la relativa a productos y procesos que son propiedad intelectual, salvo que esté expreso el consentimiento por parte del cliente.
  • Principio de consentimiento, referido a la autorización escrita de las personas.
  • Principio de evidencia y custodia, que implica realizar el trabajo de acuerdo con determinados estándares.
  • Principio de la diligencia, que está relacionado con llevar a cabo las tareas con el
el mayor cuidado y prontitud posible, respondiendo a los estándares técnicos.
  • Principio de veracidad, que se basa en no alterar nunca el sentido o significado de los temas y materiales que estén bajo responsabilidad ni las conclusiones que se deriven.
  • Principio de objetividad, donde se espera no solo tener los conocimientos necesarios sino también la capacidad de juzgar las situaciones de manera imparcial, sin dejarse llevar por información poco confiable.
  • Principio de salvaguarda de información, ligado a no utilizar de forma ilegal la información obtenida.
  • Principio de integridad, donde debe existir esa congruencia entre las palabras y acciones, orientadas hacia el cumplimiento de las metas sociales de la disciplina
Mientras la ciencia tiene relación con lo “que es” y constituyen juicios de hecho que designan los medios más apropiados para conseguir una meta social, vemos que la ética se refiere a “lo que ha de ser” sustentado en los principios ya mencionados.
EFE